l Municipio de Río Grande recuerda a la comunidad que continúa vigente la Ordenanza N.º 4026/2019, sancionada por el Concejo Deliberante, que prohíbe el uso, la tenencia, la fabricación, la comercialización, el depósito y la venta al público de pirotecnia sonora en la ciudad.
El objetivo de esta normativa es garantizar la seguridad de vecinos y vecinas, así como promover una convivencia más respetuosa, inclusiva y empática, especialmente en fechas de celebración como las fiestas de fin de año.
El uso de pirotecnia sonora impacta de manera negativa en la calidad de vida de muchas personas. Quienes presentan hipersensibilidad al sonido pueden experimentar dolor físico, angustia profunda o crisis emocionales frente a ruidos fuertes e inesperados. Esta situación afecta, entre otros, a personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), adultos mayores y bebés.
Los estruendos generados por la pirotecnia pueden alcanzar niveles de entre 140 y 170 decibeles, superando ampliamente el umbral de dolor humano, estimado en 80 dB. La exposición a estos ruidos puede provocar pérdida súbita de audición, zumbidos persistentes e incluso la perforación del tímpano.
Asimismo, el oído de los animales es considerablemente más sensible que el humano. Los ruidos intensos pueden generarles ataques de pánico, taquicardia, desorientación, accidentes al intentar huir o, en casos extremos, paros cardíacos.
Por otro lado, dispositivos como las “cañitas voladoras” y otros artículos pirotécnicos funcionan como proyectiles incontrolables que pueden caer sobre techos, depósitos de combustible o pastizales secos, generando incendios y poniendo en riesgo tanto a las personas como a los bienes materiales.
Finalmente, las lesiones ocasionadas por la pirotecnia constituyen una problemática grave, ya que pueden dejar secuelas permanentes o resultar fatales, siendo niños y niñas quienes suelen verse más afectados.
Fuente: Sur54