domingo 04 de octubre de 2026 - Edición Nº564

Ushuaia | 4 oct 2026

Ushuaia reúne a los programas antárticos latinoamericanos en medio de las tensiones por Malvinas

18:02 |En un escenario de competencia por las puertas de entrada a la Antártida, Ushuaia reunirá del 5 al 8 de octubre a los responsables de los programas antárticos de ocho países latinoamericanos. El encuentro abre una oportunidad estratégica para la Argentina: convertir su cercanía al continente blanco en más actividad económica y científica.


Ushuaia está acostumbrada a ver partir buques hacia la Antártida. Del 5 al 8 de octubre recibirá a quienes planifican las campañas de los países latinoamericanos, en un encuentro que vincula la cooperación científica con una pregunta cada vez más concreta para la ciudad: cómo transformar su ubicación en más operaciones, conocimiento y trabajo especializado.

La 37ª Reunión de Administradores de Programas Antárticos Latinoamericanos, conocida como RAPAL, se realizará en Arakur Ushuaia Resort & Spa y marcará el regreso del foro a la capital fueguina después de tres décadas. La convocatoria llega en un momento en que las tensiones por Malvinas y las inversiones en infraestructura vuelven a poner al Atlántico Sur en la agenda nacional.

FINNOVA, una fundación fueguina independiente de partidos políticos y orientada al desarrollo de la provincia, promovió la candidatura de Ushuaia y lleva adelante la organización local, en articulación con la Cancillería, la Dirección Nacional del Antártico y el Instituto Antártico Argentino. Su apuesta es acercar a los responsables de los programas regionales a las empresas y las instituciones que pueden prestarles servicios desde Tierra del Fuego.

Malvinas y la proyección hacia la Antártida

La presencia en el continente blanco se sostiene también en los puertos donde se abastecen los buques y se embarcan investigadores y equipos. Esa capacidad logística tiene un valor geopolítico, además de económico. Cinco ciudades son reconocidas internacionalmente como puertas de entrada a la Antártida, las llamadas gateways: Ushuaia, Punta Arenas, Ciudad del Cabo, Hobart y Christchurch.

En ese escenario, la administración británica de Malvinas busca fortalecer a Puerto Argentino como otro punto de acceso. La protesta que la Cancillería argentina presentó el 22 de septiembre por la extensión de licencias hidrocarburíferas volvió a poner el foco en los recursos alrededor de las islas. El reemplazo de la terminal portuaria FIPASS, en tanto, muestra la dimensión logística de esa proyección: ampliar la capacidad para recibir buques y prestar servicios en el Atlántico Sur.

La conexión antártica figura en los fundamentos del proyecto. En 2021, Catherine Silva Donayre, entonces directora de Desarrollo y Servicios Comerciales de las islas, las describió como “una puerta de entrada clave a la Antártida y al Atlántico Sur”. El British Antarctic Survey ya utiliza su oficina en Puerto Argentino para apoyar el traslado de personal y cargas de sus campañas.

Para la Argentina, fortalecer la infraestructura de Ushuaia significa ampliar su propia capacidad de operar en ese espacio. Allí se inscribe la Base Naval Integrada, para la que Javier Milei anunció el 3 de septiembre una ampliación de recursos. El Presidente sostuvo que permitiría convertir al país en el “polo logístico más importante del Atlántico Sur”.

El interés internacional por esa infraestructura había quedado expuesto en abril de 2024, cuando Milei se reunió en Ushuaia con Laura Richardson, entonces jefa del Comando Sur de Estados Unidos. En esa visita, el mandatario vinculó el proyecto con el apoyo a los programas científicos antárticos. La iniciativa reúne así dos dimensiones de la posición fueguina: el desarrollo de servicios y la proyección estratégica argentina.

Los puertos dependen, a su vez, de las rutas que los conectan. Magallanes, el canal Beagle y el pasaje de Drake forman parte de esa geografía de navegación entre océanos y acceso a la península antártica. Los recientes cruces con Chile por Magallanes expusieron su sensibilidad política, aunque luego hubo aclaraciones y una ratificación de los tratados vigentes. Al buscar bajar la tensión, el canciller Pablo Quirno destacó que ambos países comparten en la región “intereses, responsabilidades y enormes oportunidades de cooperación”.

 

Una agenda latinoamericana para la Antártida

Esa necesidad de cooperar es el punto de partida de la RAPAL. En Ushuaia se reunirán representantes de Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Uruguay, los seis miembros del foro, y de Colombia y Venezuela, que participan como observadores. La agenda apunta a coordinar campañas, compartir capacidades logísticas e impulsar proyectos científicos conjuntos.

Para Fernando Chiesa, cofundador de FINNOVA “la RAPAL tiene el objetivo de fortalecer la posición de Latinoamérica en el marco del Sistema del Tratado Antártico”. El Tratado, firmado en 1959, establece su uso pacífico y la cooperación científica, y preserva las posiciones de los países respecto de sus reclamos territoriales.

La cooperación se traduce en decisiones concretas: aprovechar mejor el transporte disponible, sostener investigaciones y compartir información para planificar las campañas. Un ejemplo es el proyecto regional de estudio de microplásticos, coordinado por la Argentina, que busca armonizar métodos de muestreo y análisis con los protocolos de NUTEC Plastics del Organismo Internacional de Energía Atómica. Para producir resultados comparables, los países necesitan acordar cómo investigar y cómo llegar a los lugares donde toman las muestras.

A ese trabajo entre Estados se suma una participación más visible del sector privado. FINNOVA estuvo en la RAPAL de Punta Arenas en 2025 junto con empresas argentinas. El acta de aquella reunión dejó planteada la intención de abrir espacios a proveedores en la siguiente edición, por su aporte a la gestión antártica. En Ushuaia, ese vínculo encontrará capacidades que empiezan a mostrar resultados.

 

La cercanía empieza a convertirse en operaciones

Entre las cinco puertas de entrada, Ushuaia es la más cercana a la península antártica, a unos 1000 kilómetros. El análisis de competitividad de FINNOVA identifica un ahorro de al menos dos días de navegación en una expedición respecto de otras alternativas. La ventaja puede traducirse en menores costos y más tiempo de trabajo en el continente, aunque su aprovechamiento depende del itinerario, de las condiciones de operación y de los servicios disponibles en tierra.

La experiencia chilena muestra cuánto puede aportar la actividad privada a esa oferta. Al presentar su proyecto de conectividad antártica en 2025, Osvaldo Mella, responsable de Volar S.A., tomó como referencia a la aerolínea de Punta Arenas: “DAP tiene 200 vuelos por temporada”. Su planteo apuntaba a desarrollar desde Ushuaia una capacidad que combinara transporte, apoyo logístico y servicios para quienes operan en la Antártida.

El 12 de febrero de 2026, Volar S.A., que opera como HeliUshuaia, concretó el primer vuelo civil desde Ushuaia a la reconstruida Base Petrel. La operación de capacitación y reconocimiento se realizó con un King Air B200, con apoyo del Comando Conjunto Antártico y después de gestiones y evaluaciones ambientales ante la Cancillería y la Dirección Nacional del Antártico. En julio, la empresa informó que ya había realizado dos vuelos a Petrel coordinados con la DNA.

Mella sostuvo que la experiencia demuestra que “la aviación civil, trabajando en conjunto con el Estado, puede ir de manera ágil y segura a la Antártida”. El paso siguiente es dar continuidad a esas operaciones y ampliar sus aplicaciones, desde el traslado de personal y cargas hasta el apoyo a campañas científicas. El vuelo a Petrel permite mostrar capacidades privadas fueguinas que pueden integrarse a la logística antártica.

 

Ciencia y empresas en una misma agenda

Para FINNOVA, la posibilidad de ampliar esos servicios requiere organizar una oferta que hoy está repartida entre distintos actores. Con ese propósito impulsó PolarUsh, el Clúster Polar Ushuaia, que vincula empresas e instituciones y trabaja sobre las necesidades de los programas antárticos. “PolarUsh nace para conectar esas capacidades y convertirlas en una estrategia común”, expresó la fundación al presentar la iniciativa.

La ciencia y la formación son parte de esa construcción. El CADIC-CONICET aporta investigación sobre los ambientes australes y la Universidad Nacional de Tierra del Fuego cuenta con una Maestría en Estudios Antárticos que reúne dimensiones científicas, ambientales, políticas y logísticas. Esa presencia académica permite pensar a Ushuaia como un lugar donde también se producen conocimientos y se forman profesionales para las campañas.

 

Durante la RAPAL, ese acercamiento tendrá una instancia específica: el Foro de ciencia, logística e innovación antártica, que FINNOVA organiza para el 7 de octubre. El conversatorio con los programas nacionales y las presentaciones científicas y tecnológicas buscarán conectar las necesidades de las campañas con las capacidades de investigadores, instituciones académicas y empresas. Las sesiones formales de la RAPAL, en cambio, estarán reservadas a las delegaciones y participantes acreditados.

La continuidad de ese trabajo exigirá resolver obstáculos concretos. El estudio de competitividad de FINNOVA identifica brechas en costos portuarios, infraestructura y procedimientos que inciden en la elección de una ciudad para abastecer una campaña. El clúster busca ordenar proveedores, relevar demandas y promover mejoras para que las capacidades disponibles puedan convertirse en servicios contratados.

Con los vuelos a Petrel, la organización de proveedores y una agenda que acerca a la academia a los programas nacionales, Ushuaia empieza a ampliar el foco de su relación con la Antártida. A su papel consolidado en el turismo se suma la búsqueda de más participación en la preparación de campañas, el abastecimiento y la producción de conocimiento. La RAPAL reunirá en la ciudad a quienes necesitan esos servicios y a quienes buscan ofrecerlos: un encuentro del que pueden surgir las próximas operaciones hacia el continente blanco.

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