miércoles 28 de octubre de 2026 - Edición Nº588

Mundo | 28 oct 2026

Alerta climática en América

El Niño se intensifica y advierten por lluvias extraordinarias, crecidas de ríos y sequías en América

10:03 |Un informe de la Organización de los Estados Americanos advierte que el fenómeno climático El Niño 2026-2027 alcanzó una intensidad muy fuerte y podría generar importantes alteraciones en las precipitaciones del continente. En Argentina, las principales preocupaciones se concentran en la Cuenca del Plata, donde se prevén lluvias superiores a los valores habituales y posibles crecidas de los ríos Paraná y Uruguay. El sur patagónico, en cambio, podría registrar precipitaciones por debajo de lo normal


El fenómeno climático El Niño 2026-2027 atraviesa una etapa de elevada intensidad y mantiene en alerta a distintos países de América ante la posibilidad de lluvias extraordinarias, inundaciones, sequías y alteraciones en la disponibilidad de recursos hídricos.Según un informe técnico difundido por la Organización de los Estados Americanos (OEA), el calentamiento de las aguas del océano Pacífico tropical alcanzó valores asociados a un episodio de intensidad muy fuerte, con un período de máxima actividad previsto entre octubre y diciembre de 2026.

Las proyecciones anticipan efectos diferentes según la región. Mientras algunos sectores de Sudamérica podrían experimentar precipitaciones superiores a los promedios históricos, otras áreas del continente enfrentarían déficits de lluvias, dificultades en el abastecimiento de agua y riesgos para las actividades productivas.En Argentina, la principal atención está puesta sobre la Cuenca del Plata, donde se espera un incremento de las precipitaciones durante los próximos meses, con posibles consecuencias sobre los niveles de los principales ríos.

Argentina: preocupación por las lluvias y las crecidas

El informe de la OEA identifica a la Cuenca del Plata como una de las regiones sudamericanas con mayores probabilidades de registrar lluvias por encima de los valores habituales entre noviembre de 2026 y febrero de 2027.Este sistema hidrográfico, compartido por Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay, comprende una extensa región de importancia económica, ambiental y productiva.

En territorio argentino, sus efectos alcanzan principalmente al nordeste, el Litoral y sectores del centro del país.Entre las posibles consecuencias del incremento de las precipitaciones se encuentran las crecidas de los ríos Paraná y Uruguay, los anegamientos de áreas rurales, las dificultades para las actividades agropecuarias y las alteraciones en la logística portuaria.Uno de los aspectos que destacan los especialistas es que las lluvias registradas en países vecinos pueden tener consecuencias posteriores sobre las localidades argentinas ubicadas aguas abajo.

Las precipitaciones intensas en el sur de Brasil, Paraguay o la alta cuenca del Paraná pueden provocar aumentos de caudal que se manifiesten días o semanas después en otras regiones.Por este motivo, el seguimiento de los niveles de los ríos y de las condiciones meteorológicas en toda la cuenca resulta fundamental para anticipar posibles situaciones de riesgo.Los primeros indicadores de una mayor actividad hídrica

El documento también incorpora información de la Entidad Binacional Yacyretá, que durante octubre advirtió sobre el incremento de los aportes de agua a la cuenca.

De acuerdo con los registros citados, durante septiembre los caudales se ubicaron un 37% por encima del promedio histórico.A ello se sumaron proyecciones de precipitaciones de hasta 200 milímetros en sectores de la cuenca del río Iguazú.

El informe señaló además posibles aumentos del nivel del agua en Puerto Ituzaingó, Corrientes, y recomendó avanzar en la preparación de planes de contingencia para poblaciones ribereñas e infraestructura expuesta.Estas observaciones coinciden con evaluaciones hidroclimáticas del Instituto Nacional del Agua y del Servicio Meteorológico Nacional, que identificaron perspectivas de precipitaciones superiores a las habituales en diferentes regiones del país.Entre las zonas mencionadas se encuentran el Litoral, el oeste de Santa Fe, Córdoba, La Pampa, el oeste de Buenos Aires y el noreste patagónico.

Los organismos también registraron una onda de crecida en el sistema Paraná argentino-paraguayo y condiciones de variabilidad en el río Uruguay, con posibilidad de nuevos incrementos de caudal.Sin embargo, las proyecciones estacionales no significan que todas las localidades de estas regiones vayan a sufrir inundaciones.La magnitud de los efectos dependerá de la intensidad y distribución de las precipitaciones, las condiciones de los suelos, los niveles previos de los ríos y la infraestructura disponible.

Qué puede ocurrir en la Patagonia

El informe también identifica diferencias importantes entre las distintas regiones argentinas.Mientras el centro y el noreste del país presentan señales de mayores precipitaciones, el sur patagónico aparece entre las áreas donde podrían registrarse lluvias inferiores a los valores normales.Esta situación demuestra que El Niño no produce los mismos efectos en todo el territorio nacional.En algunas regiones puede favorecer condiciones más húmedas, mientras que en otras puede estar asociado a una reducción de las precipitaciones.

Para la Patagonia austral, las proyecciones mencionadas sugieren la posibilidad de un período con menor disponibilidad de lluvias respecto de los promedios estacionales.No obstante, esta tendencia regional no constituye por sí sola un pronóstico específico para ciudades como Ushuaia o Río Grande, donde las condiciones meteorológicas deben evaluarse mediante los informes locales y las actualizaciones del Servicio Meteorológico Nacional.

Un fenómeno de intensidad muy fuerte

El Niño forma parte de un sistema climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur, que involucra variaciones en la temperatura del océano Pacífico ecuatorial y modificaciones en la circulación atmosférica.Estas alteraciones pueden modificar los patrones de precipitaciones y temperaturas en regiones ubicadas a miles de kilómetros del océano donde se origina el fenómeno.

Según el informe citado por la OEA, a comienzos de septiembre la anomalía de temperatura en la región central del Pacífico, denominada Niño 3.4, alcanzó los 2 grados Celsius por encima de los valores de referencia.En el sector del Pacífico cercano a las costas de Ecuador y Perú, identificado como Niño 1+2, el calentamiento llegó a 4,5 grados Celsius.

El documento caracteriza estos registros como indicadores de un episodio de elevada intensidad y de condiciones extraordinarias en el sector costero.

Las proyecciones incluidas en el informe asignan una probabilidad muy elevada a la continuidad de El Niño durante los primeros meses de 2027.También señalan la posibilidad de que el episodio alcance valores excepcionales en comparación con registros históricos.Estas estimaciones corresponden a los modelos y al momento de elaboración del documento, por lo que requieren actualización permanente a medida que evoluciona el sistema climático.

América, entre inundaciones y sequías

El impacto de El Niño no se limita a Sudamérica.

El informe de la OEA describe un escenario continental marcado por contrastes pronunciados en la distribución de las precipitaciones.Mientras la Cuenca del Plata, sectores de Ecuador, el norte de Perú y algunas áreas de Chile podrían experimentar lluvias intensas, otras regiones enfrentarían un déficit significativo de agua.

Entre las zonas con riesgo de sequía se encuentran el Corredor Seco de Centroamérica, sectores del Caribe, Colombia, Venezuela y la Amazonia.

En determinadas regiones colombianas, las proyecciones mencionan posibles reducciones de precipitaciones de entre el 40% y el 80%, con consecuencias potenciales sobre los embalses, la generación hidroeléctrica y el riesgo de incendios.En el Caribe, la preocupación está vinculada con la disponibilidad de agua para consumo y la posible intrusión salina en acuíferos.

Por su parte, Panamá podría enfrentar dificultades asociadas a la disminución de los niveles de los lagos Gatún y Alhajuela, fundamentales para el funcionamiento del Canal de Panamá.

Una reducción significativa de estos reservorios podría condicionar las operaciones de navegación y el calado permitido para los buques.

El informe también advierte que la falta de precipitaciones en el Corredor Seco centroamericano podría agravar la inseguridad alimentaria y afectar a cientos de miles de personas.

La importancia de la prevención y el monitoreo

Frente a este escenario, los organismos especializados destacan la necesidad de mantener actualizados los sistemas de observación meteorológica e hidrológica.

En Argentina, el seguimiento de la Cuenca del Plata resulta especialmente importante por la extensión de su territorio, la cantidad de localidades ribereñas y su relevancia para las actividades agropecuarias, energéticas y comerciales.La evolución de El Niño durante los próximos meses podría modificar las condiciones de lluvias en diferentes regiones, aunque los efectos concretos dependerán de múltiples factores climáticos y territoriales.Por ese motivo, las perspectivas estacionales deben interpretarse como herramientas de anticipación y planificación, no como anuncios de desastres inevitables.

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